VIDA

EL VENERABLE
FRAY JUAN DE LA PUEBLA
FRANCISCANO
FUNDADOR DE LA PROVINCIA
DE LOS ÁNGELES

El 28 de Mayo de 1453, nacía en Puebla de Alcocer, en el palacio de sus padres, Don Juan de Sotomayor y Zuñiga, hijo mayor de los Señores de Gaethe , Don Alfonso de Sotomayor y Doña Elvira de Zuñiga.

Aquel hombre, una de las más grandes figuras de la España del siglo  por su sangre y ascendencia que entroncaba con los Reyes de Castilla y de Navarra, sino aún más por sus raras y extraordinarias virtudes que le indujeron a renunciar al mundo y a seguir las pisadas del Seráfico enamorado de la pobreza San Francisco de Asís.

Su piadosa madre, Doña Elvira, cuidó con todo esmero y solicitud de la educación religiosa y cultural que correspondía al heredero de sus estados; y aquella esmerada educación dio muy pronto sus frutos. 

Brillaba a la sazón en España, el Monasterio de Guadalupe por la santidad de sus monjes, y mas que nada por la misericordia de la Madre de Dios, que había elegido aquel como lumbrera de España y trono de sus favores.

Diez y ocho años contaba tan sólo don Juan de Sotomayor cuando, en el 1471, se dirigió al Monasterio de Guadalupe para vestir allí el habito religioso; y de tan heroica decisión no pudieron hacerse desistir ni las súplicas, ni las lágrimas de su madre, que tenia cifradas en él sus mejores esperanzas.

En Guadalupe vivió durante ocho años, dando ejemplo de la más altas virtudes religiosas, ocupando la habitación que hoy sirve de archivo. En ella se le apareció la Santísima Virgen de Guadalupe, que para colmar sus ansias de mayor perfección, le dijo, señalándole a un religioso vestido con el habito de Nuestro Seráfico padre San Francisco, de que venía acompañada: <<Ves ahí la pobreza estechísima que buscas>>

Desde aquel punto y hora, Fray Juan no descansa, en busca siempre de aquel ideal que le mostrara la misericordiosa Madre de Dios.

Al fin sale con su intento, y con la bendición del Prior del Monasterio de Guadalupe, parte para Roma el año 1480, acompañado de Fray Antonio de Santa María, religioso jerónimo de Guadalupe también, y que abundaba en las mismas santas ambiciones de Fray Juan de la Puebla.

Su alcurnia y su nobleza, y sobre todo sus virtudes, le abren paso en la Corte Pontificia, y es nada menos que el propio Pontífice Sixto IV quien le admite a la Orden Seráfica y le viste el habito franciscano.

Fray Juan de la Puebla, feliz ya porque realizó sus ideales, vive algunos años en Italia, hasta que una desgracia de familia y el mandato expreso del Pontífice le hacen volver a España.

Continua...

2 comentarios:

  1. Fray Juan de la puebla fue una figura importantísima del franciscanismo, ya es momento que lo subamos a los altares.

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  2. El Gran español, así lo llamaban en Toma, no por ser grande, alto ,fuerte, ni por su nobleza, ni títulos.... sino por su dedicación plena al servicio total y pleno a sus hermanos....esto ya nos da una gran pista de su personalidad desinteresada , de entrega plena a Cristo, María y Francisco.....no se puede pedir más , por lo que requerir su beatificación es algo necesario y vital para recoger el testigo de su vida.Y así el reflejo en el agua de su figura sea copiado en nuestras vidas y que su larga sombra nos cobije y alcance en nuestro devenir diario.
    Su figura no sólo no debe ser olvidada sino que por el contrario debe ser encumbrada al más alto recuerdo que los cristianos ejemplares tienen .
    Roguemos , pidamos y casi exijamos ,como hacemos por cosas más simples y sencillas en nuestra vida cotidiana, la beatificación de Fray Juan de la Puebla. Así sea.

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